El piano de Bill Evans ha sido para mí el hilo conductor para llegar hasta Miles Davis, John Coltrane, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Oscar Peterson, y ya más cercanos a nuestra era, Ornette Coleman, Ron Carter o Pat Metheny. En este blog quiero reflejar estos descubrimientos y observar la evolución del jazz hasta nuestros días. En el camino nos toparemos con músicos tan sorprendentes como intemporales como Scott LaFaro, Art Blakey, Dave Brubeck, Ahmad Jamal, Mulgrew Miller o Gerald Clayton, de quienes merece la pena conocer un poco de sus vidas y su música.
Al igual que Joshua Redman, Ravi Coltrane, Wilson Antonio y todos los hermanos Marsalis, Gerald Clayton ha seguido los pasos de su padre para convertirse en uno de los músicos de jazz más fascinantes del siglo XXI. Hijo del bajista John Clayton y sobrino del saxofonista Jeff Clayton, los Clayton Brothers, Gerald Clayton, de 27 años, estudió piano clásico desde los 6 años a lo largo de la escuela secundaria antes de matricularse en estudios de jazz en la Universidad del Sur de California.
Estando allí estudió junto a Billy Childs, Kenny Barron y Shelly Berg. Ha llegado a trabajar con Diana Krall, Roy Hargrove, Matt Slocum, Al Foster, Nash Lewis y Clark Terry. Ha tocado a dúo junto a Benny Green, Kenny Barron, Mulgrew Miller, Hank Jones y otros. Desde 2008 el jóven pianista ha hecho méritos más que suficientes como para empezar a ganar enteros en las encuestas de estrellas sobre estrellas contempráneas del jazz justo con la llegada en 2009 de su primer álbum, “Two Shades”, financiado pupularmente a través de Artist Share. Al año siguiente, participó tocando en piano en en album los Clayton Brothers,”New Song and Dance”, obteniendo una nominación al Grammy por ambos trabajos. Desde ese momento la carrera de Gerald Clayton va en vertiginoso ascenso.
Clayton continúa por este camino con el lanzamiento de “Bond, The Paris Sessions”. Continúa con la misma formación de trio junto a sus buenos amigos como le gusta destacar al propio Clayton, Justin Brown a la batería y Jon Sanders al bajo, los tres trabajaron en el primer disco “Two Shades” primer disco en vez de ir en una dirección diferente. El título del disco, “Bond” (Vínculo en español), apela a la coherencia entre los tres, algo totalmente evidente siguiendo el laberinto de algunas composiciones y arreglos. En efecto, escuchando a estos músicos nos recuerdan a otros célebres tríos como el de Bill Evans junto a Scott LaFaro y Paul Motian. Clayton y sus amigos insuflan nueva vida a una vieja canción, alimentándose del constante jugueteo de instrumentos.
En el video promocional publicado en All About Jazz de “Bond”, es palpable este buen rollo que transmiten los tres músicos entre sí:
“La tradición y la innovación pueden coexistir con toda naturalidad”, declara Clayton, sobre la parte de “Bond: El Reparto”. Es una melodía inescrutable, tímidamente sugerida que eleva la tensión en adivinar por donde va a ir y que te confiere un enorme placer. Hay partes sorprendentes, de corte clásico basados en coros cantados por los propios músicos, o en las que destaca el uso de órgano eléctrico. Hay también un bonito solo de contrabajo de Joe Sanders abriendo el corte titulado “3d”.
El álbum finaliza con una preciosa pieza titulada “Hank”, compuesta por el padre de Gerald, John Clayton, dedicada a la figura del tambien pianista Hank Jones, fallecido justamente hace un año, y también genio del Swing, el Bop y Hard Bop.
Gerald Clayton. Con Alma“Hasta donde alcanza mi recuerdo he estado moviéndome entre una pléyade de estilos musicales, pero tal distinción es irrelevante en el momento que me han impresionado. Esta absorción ha creado mi propia voz con la que expresar cómo tradición e innovación pueden coexistir pacíficamente, pero no enlazando uno y otro estilo, sino combinando sus fuerzas para obtener un todo armónico”. Así es como explica el título de su primer disco Two-Shade (que no es igual que decir Two-Shades como Gerald Clayton remarca) este pianista americano, de veinticinco años, nacido en Utrech (Holanda) aunque criado en Los Ángeles con una familia musical que incluye a su padre, bajista y compositor John Clayton y su tío, el saxofonista Jeff Clayton. A su tempranísima edad ha tenido oportunidad tocar con Lewis Nash, Al Foster, Terrell Stafford y Clark Terry. Conciertos de pianos de dúo con Gerald han destacado a artistas como Hank Jones, Benny Green, Kenny Barron, Mulgrew Miller (del que también reflejamos su trayectoria en este blog http://newjazz.wordpress.com/2009/02/26/mulgrew-miller-vibrante-y-emotivo/) y Tamir Hendelman. Y también por su juventud ha flirteado ya con la próxima generación de innovadores de jazz: Ambrose Akinmusire, Dayna Stephens, Kendrick Scott y muchos otros.
La formación del benjamín de los Clayton Brothers ha sido meteórica. A la edad de seis años Gerald comenzó el estudio de once años de piano clásico con Linda Buck antes de matricularse en el programa de estudios de jazz en la Universidad del sur de California. En la Universidad en Los Angeles y un año en la escuela de música de Manhattan, Gerald estudió piano y composición bajo Shelly Berg, Billy Childs y Kenny Barron. Se graduó en Los Angeles County High School for the Arts con 18 años. En su graduación, fue seleccionado por la música para la Fundación de la juventud como uno de los cuatro jóvenes músicos para recibir una beca y realizar en Steinway Hall y recibió el Premio de Shelly Manne para artistas jóvenes emergentes en el jazz de los Ángeles sociedad.
En 2006 logró el segundo puesto en el Jazz Piano Competition del Thelonious Monk Institute, al tiempo que se enrola en la gira de Roy Hargrove. En una entrevista, Gerald Clayton afirma tocar hasta 12 horas diarias, hablando muy bien de sus amigos Roy Hargrove con quien tocó en su excelente disco “Earfood”, Taylor Eigsty, otro genio de 25 años, y los sorprendentes músicos del Gerald Clayton Trio, Joe Sanders al bajo y Justin Brown a la batería.
“Two-shade” es un color sacado de dos, algo empírico que surge de la fusión de muchas cosas, y el mejor título para esta obra maestra del jazz de ahora mismo. Es una potente mezcla de composiciones sorprendentes, armonía, maestría en la técnica, recuerdos de pianistas clásicos más melódicos con otros más improvisatorios, todas por completo bellísimas interpretaciones con una elegancia impecable. Y también es un disco que nace de una iniciativa de fomento de jóvenes artistas como es www.artistshare.com
Roberta Gambarini. The two lonely people.Roberta Gambarini es una verdadera sucesora de Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Carmen McRae según el crítico Kevin Lowenthal del Boston Globe. Nace en Turín (Italia), en el seno de una familia amante del jazz. Roberta comenzó a escuchar esta música desde niña y comenzó a tomó lecciones de clarinete a los 12 años. A los 17 años comenzó a cantar en clubes de jazz al norte del país trasalpino y al año siguiente decidió trasladarse a Milán para proseguir su carrera como jazz singer. Poco después de instalarse en Milán, Roberta logra el tercer lugar en una competición nacional de jazz por TV, lo que le abre las puertas a actuar en festivales de jazz alrededor de Italia y actuar en programas de radio y televisión. En 1986 comenzó la grabación bajo su propio nombre como sus invitados y al año siguiente forma dúo con el músico francés Emmanuel Bex al órgano Hammond en distintos clubes de jazz italianos.
En 1998 se traslada a los Estados Unidos con una beca del conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston. Dos semanas más tarde, Roberta sorprendió muchos expertos del mundo de jazz con un tercer puesto en el Thelonious Monk International Jazz Vocal Competition. Desde entonces es habitual verla colaborar con Michael Brecker, Ron Carter, Herbie Hancock, Christian McBride, Roy Hargrove, o Toots Thielemans. Con una dinámica puesta en escena con virtuosos cortes vocales, Roberta Gambarini recogió críticas muy favorables y el apoyo de sus más incondicionales fans dondequiera que ella actúe. Su debut discográfico en norteamérica,“Easy to Love” (Groovin’ High/Kindred Rhythm), publicado el 6 de junio de 2006 y nominado al mejor álbum de jazz vocal de 2007 de los Grammys, no ha hecho más que confirmar su trayectoria de talento. Su cálida voz, impecable tono y buena técnica del scatt y capacidad de improvisación interpretando 12 temas y clásicos estándar americanos hacen este disco altamente recomendable. En 2008 publica “You are there” (Groovin’ High/Kindred Rhythm) una colección de 14 bonitas melodías junto al legendario pianista Hank Jones. La música fue registrada en una tarde. Roberta y Hank no tenían ningún concepto para el álbum, trabajaron 25 canciones que les gustaron y pensaron sería interesante para la grabación. “No había cabinas de aislamiento, ni auriculares, ni doblajes” recuerda Gambarini. “El sonido justo lo que uno oiría en el salón de su casa cuando alguien toca entre amigos”. Es la magia de Hank Jones. Ahora en 2009, su tercer disco “So in Love” está a punto de salir.