El piano de Bill Evans ha sido para mí el hilo conductor para llegar hasta Miles Davis, John Coltrane, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Oscar Peterson, y ya más cercanos a nuestra era, Ornette Coleman, Ron Carter o Pat Metheny. En este blog quiero reflejar estos descubrimientos y observar la evolución del jazz hasta nuestros días. En el camino nos toparemos con músicos tan sorprendentes como intemporales como Scott LaFaro, Art Blakey, Dave Brubeck, Ahmad Jamal, Mulgrew Miller o Gerald Clayton, de quienes merece la pena conocer un poco de sus vidas y su música.

Etta Jones, la voz del Harlem

Etta Jones, Don’t Go to Strangers La carrera de Etta Jones -natural de Carolina del Sur pero criada en Harlem-  empezó con una pequeña decepción, al no ganar el concurso del Teatro Apolo al que se presentó con tan sólo 15 años, pero le valió para que Buddy Johnson la integrara en su Big Band durante ese año, y al igual que Nancy Wilson, Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan, ya lo logró dos años después. En 1944 creó su propia banda para grabar varios lados con el jazz junto al productor y escritor Leonard Feather. En 1947, ella volvió a cantar en big bands, uno liderado por el batería J.C. Heard y la siguiente con el legendario pianista, Earl “Fatha” Hines, con quien permaneció con durante tres años. Siguió trabajando en nuevas bandas, incluyendo las lideradas por Bigard de Barney, Stuff Smith, Sonny Stitt y Art Blakey. Después grabó una serie de blues para el sello “Black&White” liderado por el clarinetista Barney Bigard.

Pero el gran momento de Etta Jones lo obtuvo al fichar en 1960 por el sello Prestige y grabar su álbum más significativo en su carrera “Don´t Go To Strangers” con un quinteto en donde sobresalen el saxofonista Frank Wess y el batería Roy Haynes. Permanece con el sello varios años hasta que el 1969 se asocia con el saxofonista Houston Person en una alianza y gran amistad que duró más de 30 años. Se dice que Etta Jones casi logró el toque de Billie Holliday a la hora de cantar, combinado con la influencia blusera de Dinah Washington y la voz de Telma Carpenter, fraguando una voz de registro pequeño y agradable, matizado con una suave aspereza.


Jazz en femenino I

playEspera. Esperanza Spalding  Nacida en Portland (Oregón) La contrabajista, vocalista y compositora Esperanza Spalding no podía haber sido bautizada de un modo más apropiado, su nombre en castellano proviene de su educación influenciada por muchas culturas, americana, galesa, española e incluso africana. Conoce el español por su madre, nacida al sur de California, y por los cuidados de su canguro cubana. La mezcla de culturas hace que se interese por Brasil y la belleza del Portugués para las canciones. Su madre ejerció una enorme influencia en ella habida cuenta de la ausencia de su padre, iniciándola con cinco años en el violín e inspirándose en la música de Yo Yo Ma. De niña sufrió una larga enfermedad que la dificultaron seguir estudiando, pero se benefició del aprendizaje de la guitarra de su madre, y evidenció que tenía dotes para el piano, el oboe, o el contrabajo, instrumento con el que finalmente se quedó. Toda su juventud ha estado dedicada a su formación musical, aun así unos recursos económicos justos la hicieron pensar en cambiar los estudios de  música por ciencias políticas, pero su encuentro con Pat Metheny la afianzó tras su afirmación de que Esperanza Spalding tenía un factor “X” en la música y obtendría mucho si se aplicara. En 2008 acompañó a la gran cantante Patti Austin apadrinada por Dinah Washington y Sammy Davies Jr., durante su gira tributo a Ella Fitzgerald, siendo una oportunidad para la contrabajista de combinar sus estudios en Breklee. Spalding también acompaña al saxofonista Joe Lovano.

esperanzaspalding“Creo que mi talento creativo es un regalo que me ha hecho alguna fuerza sobrenatural y no tengo la menor intención de ir en contra de los planes que el universo, el cielo, Dios o quienquiera que sea han dispuesto para mí”, comenta. “Sin embargo, si pienso en lo que sé ahora mismo de mí, lo que realmente me importa es llegar a la gente. Quiero que mi música sea genial, pero también quiero emplear este talento para alegrar la vida de la gente, y tal vez para mostrarles un atisbo de la esperanza que puede haber desaparecido de sus vidas. Quiero estar a la altura del significado de mi nombre en castellano”. En la actualidad Esperanza trabaja en tres proyectos distintos; presentando su nuevo álbum “Esperanza” con dos formatos diferentes: un trío formado por Otis Brown y Leo Genovese y un cuarteto formado por Otis Brown, Leo Genovese y Ricardo Vogt. De vez en cuando también trabaja con el batería Lyndon Rochelle.


Poesía con cuatro cuerdas

playWaltz. Victor Feldman En su disco homenaje a Bill Evans “Something For You”, la pianista Eliane Elias y su marido el contrabajista Marc Johnson, que tuvo relación con músico de Plainfield, quisieron recordar igualmente al también bajista Scott LaFaro, recuperando el Mittenwald que llevaba en su coche la fatídica madrugada en que perdió la vida.

Desde la fecha el bajo ha estado guardado por la familia en perfectas condiciones de temperatura, y desde aquel 6 de julio de 1961 no había vuelto a ser interpretado. Aquella noche Rocco Scott LaFaro y Frank Ottley volvían cansados a su casa de ver a una amiga común de Warsaw, a unas 90 millas de distancia. Tenía poco más de 25 años. En 1958 ya figuraba como nueva estrella del bajo según Downbeat, y músicos de la talla de Stan Getz, Chet Baker o Hampton Hawes ya querían formar banda con él. Un año antes Victor Feldman, percusionista y pianista inglés, que acababa de llegar a Los Angeles para formar parte de la banda de Woody Herman, le vio tocar en una actuación de Baker, se conocieron y enseguida se creó entre LaFaro y Feldman buen sintonía. “The Arrival of Victor Feldman” fue el primer disco como músico destacado de Scott LaFaro.

scottlafaro61“Rocco” Scott LaFaro empezó tocando clarinete y saxofón pero un golpe con un balón en el labio en su época de estudiante hicieron que continuara estudiando el bajo escuchando a Leroy Vinnegard, más conocido como padre del “Walking Bass”. A los 18 años se traslada a Nueva York y combinaba la práctica en bandas de colegio con el aprendizaje de Rachmaninoff, Bach o Beethoven, pasando de la clásica al jazz sin problema alguno. Gracias a una audición con Chet Baket, pudo conocer a Bill Evans y Paul Motian, pero aún no sería en momento de unirse el quizás más famoso trío de jazz de todos los tiempos. Antes LaFaro se uniría a la orquesta de Buddy Morrow, tocaría junto a Stan Getz, Cal Tjader, Buddy DeFranco, Ritchie Kamuca, Hamptom Hawes, Sonny Rollins y Ornette Coleman, Thelonious Monk o Dinah Washington. En 1961 se uniría a las giras de Bill Evans, y graba con el Explorations, donde destaca un excepcional solo de LaFaro en el tema de Miles Davis “Nardis”. El 25 de junio tuvieron lugar las sesiones del Village Vaguard que dieron lugar al trabajo más famoso de Bill Evans, Sunday at the Village Vanguard, grabación en directo que revela la perfecta armonía existente entre Evans, LaFaro y Motian. Al poco tiempo LaFaro sufrió aquel fatal accidente, y por su causa Bill Evans cayó en una profunda depresión de la que no se recuperó en años.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.